Cuento del buey Hermoso

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La Navidad es un momento del año muy especial para muchas personas, sobre todo para los niños, quienes pueden disfrutar de estas fechas en compañías de familiares y amigos y haciendo cosas con más tiempo que en el resto del año. Por ejemplo, una buena opción para ellos es contarles un cuento y mucho más si está relacionado con la Navidad como que os vamos a proponer en esta entrada, titulado El buey Hermoso y donde tiene una moraleja, la importancia de la amistad, la humildad y el respeto.

El cuento nos sitúa muy cerca de Belén, donde vivía un buey llamado “Hermoso”, muy bueno y trabajador, algo que enorgullecía a su dueño, quien le cuidaba muy bien, acariciándole, penándole y ofreciéndole los mejores alimentos. Era un buey al que apreciaban también los vecinos y era tan inteligente que podía entender lo que decían los humanos.

Un día, Hermoso se enteró que su amo debía dinero a otro granjero y como quería mucho a su amo le dijo que apostase que él era capaz de arrastrar 100 carros cargados y si era capaz de hacerlo, el otro granjero tendría que perdonarle la deuda. En un principio, a su amo no le gustó mucho la idea, pero Hermoso le quería tanto que al final aceptó.

Cuando llegó el día de hacer la prueba, el amo de Hermoso comenzó a gritarle y a llamarle holgazán para que tirase de los carros, pero Hermoso no hizo otra cosa que tumbarse en el suelo y el granjero perdió la apuesta. Cuando llegaron a casa le preguntó al buey que por qué había hecho eso y Hermoso respondió que porque se había portado mal con él gritándole y llamándole holgazán. Aunque después el granjero le pidió perdón y Hermoso lo aceptó.

Al día siguiente volvieron a intentar la prueba y el granjero le animó diciéndole cosas bonitas y al final ganaron la apuesta. El otro granjero le perdonó las deudas y tanto Hermoso como su amo pudieron vivir mejor.

Con el paso del tiempo, el granjero se jubiló y se fue con su buey a vivir a Belén y se dedicó a regentar un albergue de peregrinos y para que su buey viviera bien lo que le quedaba de vida, ordenó la construcción de un establo y la noche del día 24de diciembre recibió una visita muy especial. ¿Imagináis de quién?

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