Ya llegan los Reyes Magos

Pese a la casi agobiante presencia en las calles, televisiones y decoraciones navideñas de millares de Santa Claus, o Papás Noeles, como ustedes prefieran, los niños siguen aguardando con toda la ilusión del mundo la noche del 5 al 6 de enero: la noche de Reyes Magos.En efecto, tradicionalmente han sido, son, Melchor, Gaspar y Baltasar los que dejan sus regalos esa noche en los zapatos de los niños que han sido buenos; es una noche en la que, aunque a los niños se les envía temprano a la cama, duermen poco.
Los niños stán nerviosos por ver qué les han traído los Reyes.
En los últimos años, claro, la tradición anglosajona ha hecho que Papá Noel ganase terreno. Bueno: la tradición anglosajona…y los empeños de las grandes superficies, deseosas de que la gente se rasque el bolsillo en Navidades y en Reyes.
La noche de Reyes es, aún, mágica.
En las casas en las que se ha puesto un Belén, un Nacimiento, esa noche las figuritas de los Reyes, en camello o a caballo, que hemos ido adelantando un pasito cada día, llegan al Portal. Los críos dejan sus zapatos, relucientes, preferentemente en el balcón: los Reyes Magos, a diferencia de Papá Noel, no entran por la chimenea, como los ladrones. Dejan, también, un poco de agua, para que beban Reyes y camellos, y tal vez algo de pan duro para estos últimos, un poco de turrón…
Por la mañana, muy temprano, empezará el follón en casa, que sólo descansará a la hora del desayuno, en el que, por supuesto, no puede faltar el típico roscón de Reyes, el pastel clásico de esta festividad… aunque ahora se vendan roscones desde antes de Navidad, que son ganas de tirar roscones, porque la gente, en estas cosas, suele ser muy tradicional.